Máxima mantiene a sus 8 hijos desde hace 20 años
MUJER VIUDA VENDE
MAZAMORRA EN PARADERO
Su sueño ha sido calidad de vida y educación para sus
hijos
Soledad Morales
soledad.morales19@hotmail.com
Madre solo hay una, y como ella ninguna. Es el caso de Máxima viuda de Choque, nacida en Puno, que ha sus 53 años lucha
incansablemente por sacar adelante a sus 8 hijos. Ella posee un carrito de
mazamorra y arroz leche en el paradero del sector 8, Dean Valdivia –Cayma,
frente a los conocidos quiosquitos azules. Una mujer admirable que pese a la
adversidad y diferentes problemas que ha tenido en su vida nunca renunció a sus
sueños.
Deliciosas y calientitas son
las mazamorras y arroz con leche que
Doña Máxima ofrece a sus clientes. Perdió a su esposo hace 20 años y desde ese
día ha sido padre y madre para sus 8 hijos .Trabaja en el conocido paradero
desde hace 5 años, después de dejar otros tantos oficios. Hoy, además de vender
por las tardes su apetitoso potaje, por las mañanas vende medias e interiores en el mercado “24 de Julio”
ubicado en Buenos Aires.
La fuerza de voluntad y sacrificio de Doña Máxima comprueba el amor
de una madre.Hayda Portilla, dueña de un bazar del sector, cuenta que conoce a
Máxima desde hace 30 años, “nunca le he
visto llorar por algo que no sean sus hijos, es una mujer fuerte”. De igual
manera sus vecinos reconocen que la mujer siempre ha trabajado para mantener a
sus hijos y darles un buen hogar para vivir.
“Ricasas mazamorras “expresa Juano, casero de Doña Máxima que
diariamente consume su plato de S./2.50
, el más caro. El singular carisma que refleja su coqueta sonrisa hace que más
de uno quiera probar su suculento potaje. “Son
muy ricas las mazamorras de Máxima, y no lo digo porque es mi madre” ,
añade Maribel , hija menor de Máxima , quien a diario ayuda a su madre a
empujar su carrito de casa al paradero y del paradero a casa.
“Ella nunca renuncio a sus sueños , nos cuenta que desde
jovencita pensó en sacar a sus hijos profesionales y darles una buena casa. Hoy
ella ve que su sueño es realidad , aunque mis hermanos menores aún no egresan
de la Universidad ,casi la mayoría tenemos una carrera y trabajamos , aunque mi
mamá siempre nos da dinero ,sabemos que es algo más significativo para ella ,simbólico.
“dijo muy orgullosa Yobana, la tercera hija de Máxima. Darwin ,Luis, Osvaldo ,Edgar y Beto los hombres de la
casa cuentan los interminables sacrificios de Máxima , mientras ella entre
lágrimas los abraza , “Mi mamá nos ha
dado todo ,ha hecho lo imposible por darnos un plato de comida ,siempre nos ha
curado de nuestros males y ha sacrificado sus años por nosotros.”
Máxima como toda peruana
luchadora ha tenido una serie de trabajos en su vida. Empezó a vender carne en
el mercado “El Altiplano” ,después se las ingenió para vender coca,
posteriormente, llegó a tener su propio restaurant que cerró por una enfermedad
que años después superó . Ahora optó por vender el postre peruano cerca a su
casa por su edad y sobre todo por comodidad.
José Gonzales (27 años)que
vive en el sector 8 a solo cuadras del puesto de Doña Máxima observa como Máxima
va sirviendo su pedido y recuerda cuando era niño jugaba pelota con los hijos
de quien le está vendiendo el plato. Bajar de la combi y no sentir el agradable
olor que emana de las ollas calientes de Máxima es imposible. El inconfundible
carrito color naranja permite que sea fácil reconocer a Doña Máxima entre más
de 3 puestos de mazamorras del lugar.
Actualmente, aunque el
carrito de mazamorras está situado en un espacio de tierra, Máxima vende sus
platos muy placenteramente, ya que sabe que dentro de poco se terminará de
construir el mercado de Dean Valdivia,
donde por cierto, adquirió un puesto. Gracias a la organización del sector se
llevará a cabo este proyecto, que ayudará a todas las personas que venden sus
productos en la intemperie. Todo esto con mucho esfuerzo de más de 30 años. Sin
lugar a dudas un ejemplo de mujer.

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