viernes, 6 de mayo de 2016

Máxima mantiene a sus 8 hijos desde hace 20 años  

MUJER VIUDA VENDE
MAZAMORRA EN PARADERO

Su sueño ha sido calidad de vida y educación para sus hijos

   Soledad Morales 
    soledad.morales19@hotmail.com



Madre solo hay una, y como ella ninguna.  Es el caso de Máxima viuda de Choque,  nacida en Puno, que ha sus 53 años lucha incansablemente por sacar adelante a sus 8 hijos. Ella posee un carrito de mazamorra y arroz leche en el paradero del sector 8, Dean Valdivia –Cayma, frente a los conocidos quiosquitos azules. Una mujer admirable que pese a la adversidad y diferentes problemas que ha tenido en su vida nunca renunció a sus sueños.

Deliciosas y calientitas son las mazamorras y arroz con leche  que Doña Máxima ofrece a sus clientes. Perdió a su esposo hace 20 años y desde ese día ha sido padre y madre para sus 8 hijos .Trabaja en el conocido paradero desde hace 5 años, después de dejar otros tantos oficios. Hoy, además de vender por las tardes su apetitoso potaje, por las mañanas  vende medias e  interiores en el mercado “24 de Julio” ubicado en Buenos Aires.

La fuerza de voluntad  y sacrificio de Doña Máxima comprueba el amor de una madre.Hayda Portilla, dueña de un bazar del sector, cuenta que conoce a Máxima desde hace 30 años, “nunca le he visto llorar por algo que no sean sus hijos, es una mujer fuerte”. De igual manera sus vecinos reconocen que la mujer siempre ha trabajado para mantener a sus hijos y darles un buen hogar para vivir.


Ricasas mazamorras “expresa Juano, casero de Doña Máxima que diariamente  consume su plato de S./2.50 , el más caro. El singular carisma que refleja su coqueta sonrisa hace que más de uno quiera probar su suculento potaje. “Son muy ricas las mazamorras de Máxima, y no lo digo porque es mi madre” , añade Maribel , hija menor de Máxima , quien a diario ayuda a su madre a empujar su carrito de casa al paradero y del paradero a casa.


“Ella nunca renuncio a sus sueños , nos cuenta que desde jovencita pensó en sacar a sus hijos profesionales y darles una buena casa. Hoy ella ve que su sueño es realidad , aunque mis hermanos menores aún no egresan de la Universidad ,casi la mayoría tenemos una carrera y trabajamos , aunque mi mamá siempre nos da dinero ,sabemos que es algo más significativo para ella ,simbólico. “dijo muy orgullosa Yobana, la tercera hija de Máxima. Darwin ,Luis, Osvaldo ,Edgar y Beto los hombres de la casa cuentan los interminables sacrificios de Máxima , mientras ella entre lágrimas los abraza , “Mi mamá nos ha dado todo ,ha hecho lo imposible por darnos un plato de comida ,siempre nos ha curado de nuestros males y ha sacrificado sus años por nosotros.”


Máxima como toda peruana luchadora ha tenido una serie de trabajos en su vida. Empezó a vender carne en el mercado “El Altiplano” ,después se las ingenió para vender coca, posteriormente, llegó a tener su propio restaurant que cerró por una enfermedad que años después superó . Ahora optó por vender el postre peruano cerca a su casa por su edad y sobre todo por comodidad.

José Gonzales (27 años)que vive en el sector 8 a solo cuadras del puesto de Doña Máxima observa como Máxima va sirviendo su pedido y recuerda cuando era niño jugaba pelota con los hijos de quien le está vendiendo el plato. Bajar de la combi y no sentir el agradable olor que emana de las ollas calientes de Máxima es imposible. El inconfundible carrito color naranja permite que sea fácil reconocer a Doña Máxima entre más de 3 puestos de mazamorras del lugar.

Actualmente, aunque el carrito de mazamorras está situado en un espacio de tierra, Máxima vende sus platos muy placenteramente, ya que sabe que dentro de poco se terminará de construir el  mercado de Dean Valdivia, donde por cierto, adquirió un puesto. Gracias a la organización del sector se llevará a cabo este proyecto, que ayudará a todas las personas que venden sus productos en la intemperie. Todo esto con mucho esfuerzo de más de 30 años. Sin lugar a dudas un ejemplo de mujer.











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