Soledad Morales
soledad.morales19@hotmail.com
Llanto,
sufrimiento, cólera y frustración es todo lo que Fiorela Morales siente al ver
agonizante a su pequeña mascota en el pavimento.
A solo tres cuadras de su casa ubicada en Cayma
Enace, un imprudente taxista acelero y
se llevó de encuentro al perro de raza China, conocido como perro peruano,
quien murió minutos después.
Muchos piensas que sus mascotas, son los ángeles de la
guarda de los que tanto hablan en las oraciones para niños, y bajaron a la
tierra para cuidar y amar, o tal vez son
los hijos que Dios aún no les ha enviado, por ende, nadie está preparado si
algo inesperado les pasa, y la muerte llega repentinamente. Fiorela a sus 20
años no estuvo lista para que su hijo, como le llamaba, durmiera para siempre
en los brazos de Morfeo a inicios del año
2014, ya que solo basto un minuto para perderlo de vista y encontrarlo
en su último respiro.
A pesar del dolor de perder a una parte de su vida,
Fiorela aprendió de aquel amor que pocos logran descubrir, amor a los hijos olvidados de Dios, amor a los
animales. Hoy mantiene en la mente siempre a su mejor amigo, por lo que ayuda a
todo canino que encuentra en las calles, como le hubiese gustado que ayuden a
su hijo.
Envuelto en una colcha color rosa y con un pequeño abrigo
verde, duerme cómodamente el pequeño perro, mientras Fiorela discute con su
mamá, por la falta de espacio en su vivienda y aun así la segunda hija Morales
Villena, quiere criar a un canino. Su madre, Frida, destapa al perrito y se
queda sin habla, pues nunca antes había visto un perro sin pelo. El ambiente se
vuelve más positivo cuando despierta .Da pequeños pasos y lame las manos de su
futura abuela, quien sin pensarlo dos veces, abraza y acepta al cachorro.
Era mediado del 2012 y el pequeño perro comenzaba a
crecer, pero aún no se tenía un nombre. El aspecto de macho alfa y fortaleza de
sus tiernos ladridos dieron como resultado un nombre consensado con los
cinco integrantes de la familia,
Scofield.Inspirados en una serie policial, Prision Break, el cachorro tenía
destacables semejanzas al protagonista: lindo, valiente, fuerte e inteligente.
Por otro lado, su delicada piel requería mucho cuidado por lo que las visitas
al veterinario son frecuentes. Sin lugar a dudas, el primer mes Fiorela supo
que su hijo adoptivo tenía cuatro patas.
Las cremas y pastillas para la piel , si bien muchos
pensaban era un tortura para Scofield , también representaba una gran ventaja.
El tener que bañarse constantemente le daba el privilegio de poder subir a la
cama de su madre y pasear por todos los ambientes de la casa, era un miembro de
la familia. Su vida era casi perfecta: correr en el parque persiguiendo palomas
, morder zapatos , comer hasta decir basta , aunque raras veces dejaba comida
en su plato, dormir en su propia cama ,con la atención diría de su madre , lo
convertía en un perro feliz. Esa felicidad era reflejada en su fidelidad,
acompañaba a cualquier miembro de la familia al paradero de buses, minutos
después regresaba y pedía ingresar a la
casa .No dejaba que nadie se acerque a
su morada, vigilaba siempre , era el perro guardia más querido.
Lamentablemente el día negro llegó. Era la mañana de del
12 de Enero del 2014.Fiorela y su hermana tenían que comprar unas cosas en una
avenida muy transitada. Scofield había hecho el recorrido cientos de veces. La
chuleta de carne se había agotado en la tienda de carnes de la zona. Fiorela
tenía un mal presentimiento y pide a su hermana llevarse a Scofield a casa.
Ella avanza solo unos cuantos pasos cuando escucha el grito de terror de su
hermana, y el lento freno de un coche, acompañado de un quejido estremecedor.
Scofield se encontraba entre las llantas, cuando ella volteo , el carro una vez
más retrocede y atropella por segunda vez al canino. La escena era desgarradora,
no se podía hacer nada, la sangre pintaba de rojo vivo la autopista y la
respiración acelerada de su hijo, rompieron su corazón y las lágrimas brotaron
incesantemente. Ese día Scofield murió a las
13:42 horas. La pérdida de su hijo marco su vida por completo.
Fueron meses difíciles en la vida de Fiorela, sin embargo
poco a poco logró aceptar la pérdida de su mascota. El cambio llego, ella
siempre había amado a los animales, pero ahora sentía una gran deuda para con
ellos. Cerca de su calle había una familia que tenía una perrita preñada, que
lejos de cuidarla, la maltrataban. Fiorela recogió a Negra y se hizo
responsable de sus crías. Regalo unas cuantas a sus amigos, comprometiéndolos
con su causa. Los cachorros que no pudo regalar, permanecen en su casa, junto a
negra, a quien quiere como a una hija.
Una nueva alegría llegó a su vida , cuando su mejor amigo
le regaló a una pequeña Golden Retriver.De inmediato le puso un nombre que ella
piensa es simbólico ,por qué representa lo que siente , Brisa , como aquella
que está presente cuando sale a su casa , esa Brisa que le ayuda a recordar a
su pequeño Scofield. Brisa, se ha convertido en su segunda hija, a quien
protege y cuida de cualquier mal.
Porque, que sería
de nuestra vida sin esos pequeños seres que nos dan alegría y felicidad. Esos
amigos e hijos que tienen una fisionomía diferente, pero representan algo tan puro y especial. El cuidar y amar a
nuestras mascotas es una obligación que todos tenemos con aquellos inocentes
seres. Respetar sus derechos, no maltratándolos y lo más importante dándoles
amor, es solo el comienzo de un cambio radical de actitud para con nuestras
mascotas, que por el hecho de ser animales, no dejan de sentir. Porque ellos si
sienten.
Era normal
ver todas las mañanas a Scofield pasear con un oso de peluche en la boca
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